Hace tiempo publicamos un post sobre los azotes eróticos: el atractivo de la dominación, la estimulación del trasero, la expectación y cómo empezar de forma juguetona. Aquel texto sigue siendo válido, pero se nos quedó corto en un punto fundamental: la seguridad y la técnica.

Ideas – azotes con seguridad (dónde y cómo)

Porque no es lo mismo dar un azote que darlo bien. Y porque cuando se hace mal, se puede pasar de lo excitante a lo desagradable (o incluso a lesionarse), y puedes acabar perdiendo una oportunidad de añadir algo muy erótico a tu vida en pareja. Así que apúntate esto!

Dónde sí y dónde no

La imagen lo resume bastante bien:

  • Zona segura principal: la parte carnosa de las nalgas. Es la zona más acolchada y preparada para recibir impactos.
  • Zona secundaria: la parte superior y exterior de los muslos (con menos intensidad).
  • Zona prohibida:
    • La parte baja de la espalda (donde están los riñones).
    • La columna y el coxis (el hueso del final de la espalda).
    • Las zonas óseas de las caderas.
    • La parte interna de los muslos cerca de la ingle.
    • Cualquier articulación, abdomen, pecho, cuello o cabeza.

Golpear en zona ósea o sobre órganos no solo duele de forma desagradable: puede hacer daño de verdad. Mejor quedarse en la zona carnosa y repartir los golpes.

Cómo dar el azote

  • Usa la parte carnosa de la mano, no los dedos ni el canto.
  • En las nalgas, el movimiento ideal es hacia arriba, siguiendo la forma del músculo.
  • Empieza siempre más suave de lo que crees. Es mucho más fácil subir la intensidad que bajarla cuando ya te has pasado.
  • No des siempre en el mismo punto. Ve repartiendo.
  • Alterna golpes con caricias. Así la zona no se satura y la excitación se mantiene.

El calentamiento es obligatorio

Antes de subir de intensidad, hay que “calentar” la zona con palmadas suaves. La piel y los tejidos responden mucho mejor cuando ya están un poco activados. Además, ayuda a que ambos veáis cómo reacciona el cuerpo y dónde está el límite agradable.

Señales de que hay que parar o bajar

  • Enrojecimiento muy intenso o que no baja.
  • Que empiecen a formarse marcas más profundas de lo esperado.
  • Que la persona se tense mucho, se quede en silencio o cambie de respiración de forma brusca.
  • Cualquier dolor agudo o diferente al ardor que se busca.

La palabra de seguridad sigue siendo sagrada: si se dice, se para. Sin discusiones.

Después de los azotes

No os olvidéis del aftercare. Después de una sesión:

  • Acariciad la zona con suavidad.
  • Si hace falta, aplicad una crema hidratante o calmante.
  • Dedicad un rato a mimos, abrazos y bajar el ritmo.
  • Al día siguiente, mirad cómo está la piel.

Cuidar la zona y a la persona refuerza la sensación de confianza y hace que el juego sea más agradable de repetir.

Resumen rápido

Los azotes eróticos funcionan mejor cuando:

  • Se dan en la zona carnosa correcta.
  • Se sube la intensidad poco a poco.
  • Hay comunicación clara.
  • Se cuida el después.

Si ya los habíais probado de forma improvisada, probarlos prestando atención a estos detalles suele mejorar mucho la experiencia. Y si nunca los habíais hecho, ahora tenéis una base más segura para empezar.

¿Habéis tenido en cuenta alguna vez las zonas seguras al dar o recibir azotes? ¿Notáis mucha diferencia cuando se hace con buena técnica?


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