Hay un tipo de penetración que no se habla mucho y que, cuando se consigue, puede resultar especialmente intensa: llegar al fondo de la vagina y estimular los “bolsillos” que hay alrededor de la cérvix.

Hoy toca: penetración profunda (llegar a la cérvix)

Ojo, lo primero: no se trata de golpear el cérvix, porque a la mayor parte de las mujeres les resulta incómodo o incluso doloroso. Así que vamos a evitar la penetración profunda con embestidas fuertes. Se trata de localizarlo con suavidad y luego dirigir la penetración hacia los huecos que hay delante o detrás de él.

Segundo: el tamaño puede ser importante (tamaño relativo, como ya hemos hablado en varias ocasiones). Un pene pequeño difícilmente va a llegar a esa profundidad, y con uno grande habrá que andarse con cuidado. La postura puede ayudar mucho, buscamos posturas en las que la penetración sea bien profunda, sin que estén las piernas o las nalgas de por medio.

Qué se siente

Cuando ella está excitada, la vagina se alarga y el cérvix se eleva un poco, con lo que al fondo se forma una especie de espacio. Si el pene llega hasta ahí y se orienta bien, puede entrar en uno de esos bolsillos (el de delante se llama fórnix anterior y el de detrás, fórnix posterior, lo más normal es acceder al fórnix anterior, también llamado punto A). Sin entrar en detalles técnicos: no estamos penetrando la cérvix realmente, aunque hay quien lo expresa así (es un orificio minúsculo y está cerrado la mayor parte del tiempo).

Para él suele notarse como haber entrado en un hueco distinto, más allá de las paredes vaginales habituales. Y sí, la sensación es claramente distinta, no deberías tener duda: es como si el glande entra en un bolsillo. Para ella puede sentirse como una presión profunda, llena, diferente a la del punto G o a la estimulación más externa. Algunas lo describen como una sensación de “estar completamente llenas” o de que algo les llega muy adentro. Para los dos es una sensación distinta de la penetración vaginal habitual.

Cómo hacerlo bien

  1. Gran excitación previa: Cuanto más excitada esté ella, más fácil y placentero será. La vagina necesita estar bien lubricada y “abierta”.
  2. Localizar primero: Él introduce el pene despacio hasta notar una zona más firme y redondeada (la cérvix). Pero no hay que empujar contra ella, por ahora solo localizarla.
  3. Cambiar el ángulo: Una vez localizado, se orienta el pene hacia arriba (hacia el vientre de ella) para entrar en el bolsillo delantero, o se busca el ángulo contrario para el de atrás. Si el pene tiene curvatura hacia arriba, suele ayudar bastante.
  4. Movimientos cortos y controlados: Una vez dentro del bolsillo, no hace falta moverse mucho, estamos hablando de un par de centímetros. Se trata de movimientos cortos, firmes y constantes, manteniéndose en esa profundidad y sin gestos bruscos. La idea es rellenar y estimular esa zona, no dar embestidas largas.

Si mantenemos esta penetración durante uno o dos minutos debería darse un gran orgasmo. Y puede buscarse un segundo orgasmo rápidamente.

Posturas que facilitan llegar

  • Misionero con cojín bajo las caderas de ella o con las piernas elevadas hacia el pecho. Acorta un poco la vagina y mejora el ángulo.
  • Ella encima: puede controlar perfectamente la profundidad y el ángulo, buscando la posición en la que más le llegue.
  • Perrito: especialmente útil para el bolsillo de atrás, aunque las nalgas pueden dificultar la profundidad. Él puede incorporarse un poco más vertical para cambiar el ángulo.

Avisos importantes

  • Si duele, se para. Golpear la cérvix con fuerza no es agradable para la mayoría.
  • No todas las mujeres disfrutan de esta estimulación. Algunas la encuentran muy placentera y otras prefieren no llegar tan profundo. E incluso la misma mujer puede disfrutarlo o no dependiendo de la época del mes. Así que los dos tenemos que escuchar al cuerpo de ella.
  • La paciencia es clave: A veces hace falta varios intentos hasta encontrar el ángulo exacto.

En resumen: esta forma de penetrar es una opción más, especialmente interesante cuando ya hay buena excitación y se busca una sensación más profunda y llena. La próxima vez que estéis con ganas de explorar, probad a llegar hasta el fondo con calma, localizar ese bolsillo y quedarse ahí un rato con movimientos cortos. Puede sorprenderos.

¿Habéis notado alguna vez esa sensación de penetración muy profunda? ¿Os gusta o preferís no llegar tanto al fondo?


1 comentario

Marta Ruiz · 26/10/2026 a las 4:23 am

Lo hemos probado un par de veces y sí, se nota como si entrara en otro sitio. Me cuesta un poco mantener el ángulo, pero cuando lo pilla… ¿Algún consejo para que sea más fácil sin tanto ensayo?

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