Hoy no se trata de comprarla a escondidas ni de regalarla por sorpresa (aunque eso también tiene su gracia). Se trata de sentaros juntos, abrir el portátil o el móvil, y buscar lencería para ambos en pareja. Es una actividad sencilla, erótica y muy práctica a la vez. Y si se hace bien, os puede dejar varias cosas resueltas de golpe.

Hoy toca: buscar lencería juntos

Objetivos de la sesión

1. Encontrar un sitio de confianza y con un estilo que os guste a los dos
Navegar por varias tiendas online hasta dar con una (o dos, una para ella y otra para él) que os convenza. Que tenga buena pinta, que inspire confianza y, sobre todo, que el estilo general os atraiga a ambos.
Cuando encontréis “vuestra” tienda, los futuros regalos se vuelven mucho más fáciles: ya sabéis dónde mirar y qué tipo de cosas suelen funcionar.

2. Decir en voz alta lo que os gusta… y lo que no
Mientras miráis, comentad lo que os viene a la cabeza:

  • “Esto me pone mucho.”
  • “Esto no me dice nada.”
  • “Esto me gusta en ti, pero no me lo pondría yo.”
  • “Esto tiene que resaltar tu cuerpo de maravilla.”

Aprovechad también para hacer limpieza mental (y real): esa lencería o ropa interior vieja que ya no os gusta, que está deformada o que simplemente no usáis. Decidir deshaceros de ella es parte del proceso: hace hueco y deja claro lo qué sí os representa ahora.

3. Hablar de lo que os apetecería probar… aunque no estéis seguros
Hay que estar preparados para probar cosas nuevas: cuero, arneses ligeros, detalles de metal, transparencias más atrevidas, conjuntos de un solo uso, colores que nunca habéis llevado… No hace falta lanzarse a lo caro. Si algo os llama pero no estáis seguros de si os va a gustar, buscad versiones más asequibles para probar. La idea es explorar sin presión ni gasto grande.

Cómo hacerlo

  • Elegid un momento tranquilo, sin prisas.
  • Ponedlo en el salón o en la cama, con el portátil a medias.
  • Id pasando fotos y comentando en voz alta. Sin filtros.
  • Anotad (mentalmente o en una nota del móvil) las cosas que os han gustado a los dos y las que os generan curiosidad.
  • Si os entra el gusanillo, podéis terminar la sesión de una forma más práctica… o dejar la compra para otro día y quedaros solo con las ganas.

Buscar lencería juntos no es solo elegir ropa: es hablar de gusto, de deseo, de lo que os atrae del cuerpo del otro y de lo que os apetece proyectar. Y encima os facilita los próximos regalos.

¿Habéis comprado alguna vez lencería en pareja? ¿O siempre lo habéis hecho por separado?


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