Ya hemos hablado en otro post de lo agradable que puede ser tener sexo dormidos, pero esto está muy bien cuando los dos tenemos el sueño ligero y nos despertamos para un poco alegría nocturna. Pero ¿qué pasa si uno de los dos duerme como un tronco? Pues entonces tenemos que acordar unas reglas y permisos con lo que podemos hacer por la noche!

Hay quien duerme muy profundamente, ya sea de forma natural o porque toman algún tipo de medicación. Y a mucha gente le excita tener sexo con alguien dormido, totalmente disponible para él/ella. Es un sexo distinto para el que está despierto: sin presión de ningún tipo, disfrutando a su ritmo, relajado.

Así que si se da el caso en una pareja hay que acordar qué tipo de sexo es aceptable para él/ella cuando está dormido/a. ¿Por qué? Porque si se despierta durante el sexo puede verse sorprendido/a, y sentirlo como sexo no consentido, con la consiguiente pérdida de confianza. O si a la mañana siguiente nota con sorpresa que ha habido sexo, pero no se acuerda bien. Así que a poner ciertas reglas!

Lo primero es disponer cuándo se puede: no puede ser todas las noches, todos tenemos días en los que tenemos que descansar porque estamos hechos polvo o porque el día siguiente viene duro. Así que hay que dejar claro cuándo podemos: puede ser todos los días que tengamos tiempo para dormir de sobra (p.ej. fines de semana), o por medio de algún tipo de señal (p.ej. podemos cuando tenga puesto este pijama).

También hay que acordar qué tipo de sexo está permitido. Obviamente debería ser algo que no requiera de su participación activa (p.ej. que nos haga un oral). Y todo lo que sea difícil (p.ej. posturas) o pueda despertarle/a debería estar fuera del acuerdo.

Si hay eyaculación, limpiarla adecuadamente. Siempre recomendamos tener unas toallas de mano al lado de la cama. Vamos, que él/ella pueda seguir durmiendo sin nada mojado.

Y por último: contarlo! Se sigue tratando de sexo en pareja, así que hay que compartirlo: a la mañana siguiente podemos contar lo que hicimos durante el desayuno. O mandar un mensaje mientras estamos trabajando. Pero la persona durmiente no puede tener jamás la sensación de que se le oculta información, porque provoca desconfianza. Así que hay que convertirlo en parte de nuestra vida sexual en común.