El sexo con mucha pasión puede ser rápido y placentero, pero si no tenemos mucha tensión sexual podemos probar el sexo lento: movimientos pequeños y muchas sensaciones. ¿Aguantarás?

El sexo con prisa es muy habitual: estamos excitados, tenemos mucha tensión sexual acumulada, nuestra pareja nos pide más y más… Así que ponemos la directa, nos movemos a toda velocidad, el estímulo sube y nos corremos en una explosión de placer. Placentero, agotador y rápido.

Pero el sexo puede ser lento y basado más en las sensaciones que en la sobrecarga de estímulos. Se trata de controlarse y no dejar que ninguno de los dos se acelere. Movimientos lentos, lubricante para aguantar mucho tiempo y a disfrutar poco a poco.

Evidentemente es algo a probar cuando tenemos tiempo y no tenemos que preocuparnos de nada. Y cuando ya no podamos más podemos dejarnos llevar por la excitación acumulada y acelerar, o quizás parar sin llegar a acabar. ¿Por qué? Porque si descansamos durante un rato podremos empezar otra vez más tarde, y disfrutar aún más.

¿Crees que podéis disfrutar del sexo lento?