Los momentos eróticos, igual que los románticos, son únicos, y tal como vienen se van. Y con esto queremos dejar claro que si no los aprovechas, los has perdido para siempre. Ese momento jamás volverá a darse, y no podrás disfrutar de él nunca más. Así que aprovecha cualquier momento en el que quieras desnudar, meter mano o simplemente follarte a tu pareja, da igual donde o cuando sea.

Hay momentos especiales en los que nuestra pareja nos parece extremadamente atractiva. No sabemos por qué, pero en ese instante está para comérselo/a, para quitarle la ropa y montarle a tope. O a veces somos nosotros/as los que estamos juguetones y nos apetece hacer algo de exhibicionismo, o que nos coman, o cualquier otra locura sexual. Y son estos momentos, cargados de sexualidad, los que tenemos que aprovechar, porque son únicos.

Así que hay que tener claro cuáles son los límites. Si estamos en una zona pública hay que buscar algún sitio apartado (p.ej. apartarnos del camino en el monte), no nos pueden ver menores (límite legal), y tenemos que tener claro que no haya cámaras. Si estamos en algún sitio de un conocido, p.ej. en una fiesta, sabemos que el baño es un sitio más o menos privado, siempre que nos demos prisa y no hagamos demasiado ruido. Y es que la prisa es parte de estos momentos, son un «aquí te pillo, aquí te mato», un subidón sexual.

Y si tenemos en cuenta el tiempo, podemos considerar el no acabar: no es necesario correrse. Y no sólo por el tiempo: puede que en ciertos sitios sea un poco inconveniente andar pensando en condones o en limpiarnos después, o simplemente en salir jadeando y con el pelo alborotado del baño. El momento sexual es eso, un calentón excitante, y el correrse es algo que podemos hacer más tarde cuando volvamos a casa.

Así que la próxima vez que se te suban las pulsaciones, no lo dejes pasar y piensa en cómo conseguir un poco de intimidad!