Mi esposa y yo decidimos experimentar lo que era una playa nudista en el pacifico Mexicano, yo me había estado preparando tomando sol desnudo en el patio de la casa para tener un bronceado parejo, ella es más inhibida, aunque está muy buena, perdonando la expresión.

Le dije que una de las cosa en el “Bucket List” era ir a una playa nudista, si ella no quería ir, yo iría.

Obviamente también decidió ir, la primera vez salimos a la playa, yo no traía nada ella estaba topless, veía a los demás totalmente desnudos. Al segundo día como vio que había varias chicas y chicos sin nada se animó a salir sin nada.

La vi cómo veía a los jóvenes y le dije,” te apuesto a que no le pides a alguno que tenga relaciones contigo”, me imagine que le gustaría sentir como haría el amor una persona joven, que le ofreciera algunas otras experiencias, aunque pensé que no lo haría.

Al principio se molestó y me dijo que como pensaba eso, después ya empezó a cambiar y me dijo, yo te apuesto a que no tienes relaciones con una de esas chicas. Yo había notado que observaba a un muchacho en particular.

Decidimos ver si alguno lograba tener relaciones con otra persona, bajo el entendido que era un acuerdo y solo una experiencia y no afectaría la relación.

Fuimos a la playa, los dos desnudos, ella se acercó a un grupo de jóvenes que estaban haciendo moto-sky, ahí estaba el joven que le gustaba.. El Joven le ofreció a llevarla a dar una vuelta en la moto-sky, el estaba desnudo también. Vi cómo se alejaron y ella lo abrazaba para no caerse, sus senos estaban sobre su espalda, obviamente sentí muchos celos, pero era nuestra apuesta.

Después de un rato regresaron y se fueron a un bungalow en la playa, , en donde tuvieron sexo yo alcanzaba a escuchar a mi esposa gimiendo de gozo, no la había escuchado asi en mucho tiempo, me tuve que retirar al bar a tomar una copa, mi esposa me alcanzo y salió feliz de ahí y me lo dijo, ella estaba ganando la apuesta, nos fuimos a un bungalow en la playa para hacer el amor, yo estaba muy excitado de saber que ella había tenido una experiencia fiera del matrimonio. Me dio gusto verla si pues le elevo el espíritu.

A pesar de la excitación, me sentía mal pues ver a mi esposa teniendo relaciones con un joven fue difícil, sin embargo el le poda dar algo que tal vez yo ya no podía.

Ella me dijo, mira esa chica es como te gusta trigueña, y te ha estado viendo, porque no te acercas a hacerle platica, tal vez acabes cogiendo con ella. Nunca la había oído hablarme así, cuando siempre había sido celosa.

Me acerque y vi que era un grupo de mujeres, tal vez en sus treintas o empezando los cuarentas, posiblemente solteras o divorciadas. Platique con una de ellas y al poco rato me invito a su habitación. Vi a mi esposa sentada en una silla para tomar el sol en la playa, me vio y se sonrio.

Llegamos a la habitación y empezamos a acariciarnos en la terraza del cuarto, ella jugaba con mi pene yo con sus senos, desde ahí podía ver a mi esposa, a la que se le estaba acercando un joven. Pensé que a los jóvenes les gustaban las mujeres maduras. En ese momento no sabía qué pasaría con ella, ya que entramos a la habitación a tener relaciones. La experiencia estuvo maravillosa, aunque en un principio difícil.

Al salir como una hora después vi a mi esposa caminando con el joven que la dejo en una silla de la playa.

Al verla me presento con él y se retiró. Me pregunto que como me había ido,, le respondo que muy bien, que esa chica era realmente fogosa, ella me dijo, mientras esperaba vino aquel joven y me pregunto que si quería tener sexo, era muy atractivo así que acepte y estuvo increíble.

Al principio me molesto un poco, y le dije que ya había tenido sexo con dos el mismo día y además conmigo, ella se sonrojo y sonrió, pero después me di cuenta que era solo un momento de placer.

Esto me confirmo que deberíamos intentar pertenecer a un club de intercambio de esposos, un club swinger, y que esto más que distanciarnos nos acercaría más.

Tuvimos nuestra primera experiencia en donde yo tuve relaciones con la esposa de una persona y ella con el esposo, estábamos todos en el mismo cuarto, por lo que yo podía ver como gozaba y eso me excitaba mas, ella me podía ver también y esto la excito mucho.

Al terminar salimos y volvimos a nuestra vida, con la idea de repetir esta experiencia cuando se pudiera, los dos comentamos que tener sexo con otra persona era solo un placer y una experiencia y nada tenía que ver con el amor de pareja. Esto en vez de ser malo es algo que nos ha mantenido más unidos, ya que una experiencia sexual es solo eso un momento de placer y es un acuerdo de pareja. Recomendable para todas las parejas para una relación duradera que no caiga en la monotonía.