Me encontraba en el hospital debido a que me iban a operar de apendicitis. Afortunadamente no era operación de urgencia, era solo por precaución pues haría una larga travesía marítima en una embarción a vela. Me encontraba solo en la habitación que me habían asignado y de pronto golpean la puerta y era mi cuñada que me venía a visitar. Marixtu tenía 26 años y yo tenía 31, siempre la he encontrado una de las mujeres más sexys que he conocido y un físico envidiable: 1.70m, rubia, de ojos verdosos, pelo largo, muy lindas caderas, el culito muy bien formado, tetas normales. Y lo mejor es que es de una simpatía innata y que su sola presencia irradia muy buena onda, de conversación fácil y entretenida. Es diseñadora de vestuario y tiene su propia empresa.

Así que ella entra a la habitación y empezamos a platicar, y en eso estábamos cuando entra una enfermera y me dice que debe comenzar la preparación para la operación partiendo con una lavativa o enema. La enfermera le preguntó a Marixtu si quería salir de la habitación, a lo que ella respondió que permanecería y que para ella no era ningún problema. Yo acepté ya que Marixtu se encontraba sentada a un nivel bastante más bajo que el nivel de la cama donde yo me encontraba así que pensé que ella no vería muchos detalles del enema a que me someterían.

La enfermera empezó sacando toda la ropa de cama, sábanas y cobijas, y después procedió a desvestirme de cintura hacia abajo. Me hizo bajarme de cama para extender una toalla sobre la cama, quedando en esta maniobra totalmente expuesto con mi pene y bolas a la vista de mi cuñada. La miré y me sonrió al ver toda mi intimidad expuesta a sus ojos, mientras que yo me sentía humillado al máximo.

Después la enfermera me hizo tenderme en la cama de costado con una pierna recogida quedando mi culo abierto y expuesto a los ojos de mi cuñada, que no contenta con observar el panorama desde su silla se puso de pie y se acercó a una corta distancia para no perderse ningún detalle del procedimiento al cual me sometían. La enfermera, al ver el interés de Marixtu, no se le ocurrió nada mejor que ir explicándole con lujo de detalles todo lo que me hacía. “Primero le voy a untar el ano con vaselina hasta unos 5 cm de profundidad”, le explicó, “esto es para introducir una cánula que previamente también la untó con vaselina”. Al mismo tiempo empezé a sentir una erección tremenda al sentirme en esa posición con la enfermera manipulando mi ano en presencia de mi linda cuñada, después introducirme la cánula que era por lo menos de unos 15 cm y bastante gruesa, y que me produjo una sensación increíble mientras me la introducía (jamás me habían puesto cánula alguna y yo mismo no tenía idea de este procedimiento).

Luego conectó una manguera con un recipiente conteniendo un líquido y explicó a Marixtu que estaba muy atenta que abriría la válvula para que empezara a entrar el líquido en mi interior. Al abrir la válvula sentí entrar en mi el líquido aumentando aún más la sensación de morbo que sentía, y empecé a disfrutar de la sensación olvidándome completamente de la humillación que había sentido al inicio. Mi cuñada no sólo observó mi ano desde atrás en detalle, también pasó al otro lado y me pudo observar, y al parecer fue lo que más le gustó mi pene en total erección. Me miraba sonriente al mismo tiempo que me acariciaba la cara y me decía “cuñadito lindo, parece que me equivoqué de profesión: debí de haber estudiado enfermería porque esto ha sido fascinante verlo, me encantó”. Después de un largo tiempo me desconectaron la cánula y pude ir al baño a botar el líquido, este procedimiento me lo repitieron una vez más, así que fue muy placentero.

Cuan grande sería mi sorpresa al terminar de sacarme la cánula, la enfermera le explica a Marixtu que ahora va a proceder a afeitarme todo mi vello púbico. Al escuchar estó se reforzó mi erección al límite de la eyaculación! Mi nueva posición en la cama fue tendido de espalda con las piernas recogidas y abiertas con todo mi pene expuesto. Me pusieron una espuma y me lo rasuraron, y durante la maniobra tuve que hacer esfuerzos para no eyacular, ya que la enfermera me lo desplazaba de lugar sosteniéndolo con su mano para acceder a zonas con vellos. Marixtu estaba deleitándose con el espectáculo y según me confesó una semana después su coño se mojó como nunca antes le había ocurrido, y estuvo dos noches en que no podía dormir pensando en lo erótico que había sido.

Esto es lo que les puedo contar de mi experiencia y me gustaría ver sus comentarios al respecto