Tengo 38 años, estoy casada con dos hijos de 6 y 4 anos de edad y mi marido es un hombre muy trabajador y bien parecido. A mi siempre me ha gustado vertirme sexy cuando salimos a algun bar o fiesta, pero hace poco mi marido empezó a decirme que me pusiera ropas que marquen mi cuerpo cuando vamos a un mall o otros lugares pero a mí no me gustaba.

Un día en una fiesta de la empresa de mi marido me encontré con algunas amigas que estaban un poco borrachas y hablaban cosas de mujeres mientras los hombres hablaban de trabajo. Muchas de ellas hablaban de cómo sus maridos le pedían que se vistieran sexys y cómo eso los excitaba. Así que al final de la fiesta llamé a una de mis amigas y le comenté que a mi esposo le gustaba que me vista sexy y que todo el mundo nos mirase. Al final le pregunté: “¿Qué hago? ¿Hago lo que quiere o no?”, y mi amiga me respondió que estuviese tranquila, que una vez empezase me iba a encantar, ya que me levantaria el ego y la pinga de mi marido!!

Un par de días más tarde dejamos los niños con mi suegra y nos fuimos a una disco, así que me vestí bien sexy, con un vestido negro de piedras y muy cortito. Al entrar en la disco tomamos unas copas y me puse un poco alegre y caliente. Me puse a bailar al ritmo de la música, y empecé a restregar mi trasero contra la entrepierna de mi marido y estaba estupendo sentirle así.

Mi marido, que también había bebido bastante, me dijo que le encantaría ver a cuántos hombres  podía atraer. Le sonreí sorprendida y le pregunté cómo quería probarlo. Me dijo que se iba al baño y que al volver se quedaría en un rincón espiándome, y que de mientras yo tenía que bailar con otros hombres para excitarle. Al oírle decir eso sentí cómo se me humedecía la entrepierna, y yo le dije que no jugara con fuego. Él me sonrió y me dijo que no me preocupase, que eso era lo que le excitaba.

Así que me fui a la barra a pedir algo para beber, y a la vuelta me quedé bailando sola, sintiéndome toda mojada. Al de poco un muchacho bien parecido se acercó a mi bailando sugerentemente y decidí hacer lo que me había pedido mi marido: Empecé a restregar mi trasero contra su entrepierna con movimentos muy sensuales.  En ese momento vi a mi marido en el bar mirándome atónito, pero con una sonrisa lasciva. Al ver su cara de aprobación empecé a bailar muchó más sensualmente y veía a mi marido loco de deseo, mientras yo sentía la pinga del muchacho gruesa y como una piedra entre mis nalgas. A cada uno de movimentos la podía sentir cada vez más grande, y eso me excitaba al máximo, pero lo que estaba dejando mi vagina completamente mojada era saber que a mi marido le gustaba.

Al de un rato dejé de bailar con el desconocido, pero al separarme de él me intentó besar, y ahí le evité, para ir directamente a donde mi marido. Nada más llegar a su lado le besé con pasión mientras le acariciaba el pene y le dije al oido: “¿No era esto que lo que querías ver¿”. Él estaba totalmente excitado, y me respondió entre jadeos que le había encantado, lo que hizo que yo me mojase aún más!

De camino a casa yo estaba totalmente loca de deseo, recordando la pinga rigida del muchacho entre mis nalgas, y empecé a hacerle una paja a mi marido mientras conducía, mientras yo estaba dejando todo el asiento húmedo de tan excitada que estaba. Nada más llegar a casa hicimos el amor como animales en celo, y los dos nos venimos rápidamente.

Desde ese día me encanta vestirme sexy, muchas veces sin llevar nada debajo, y exhibirme con ropa provocativa. Le digo a mi marido que me visto así porque me gusta cómo me miran otros hombres y en casa le cuento todos los piropos que me tiran, y eso le excita enormemente. Siempre buscamos nuevas cosas para excitarmos con este tipo de juegos, y desde entonces vamos a clubs, donde mi esposo se excita mientras otros hombres me desean y meten mano.

Pues bien este es un relato donde descubrí que es muyyy normal y saludable para las parejas tener esos juegos. Muchas amigas hacen lo mismo en la disco con sus maridos y todas están encantadas y me comentan que no sabían que podían excitar a sus maridos provocándoles con otros hombres.

Espero haber ayudado a parejas con dudas sobre fantasías similares con mi ejemplo: desde entounces ya estoy abierta a probar nuevas fantasías con mi marido. La próxima que tenemos preparada es ir a un swing club a mirar y si aparece una oportunidad participaremos con mucho gusto.

Yanara.