Lo bueno de los roleplay es que nos permiten explorar actividades fuera de nuestra zona de confort. Vamos, esas cosas que nos dejan la duda de si nos van a gustar o no. La dominación suele ser uno de los grandes ejemplos: no sabemos qué nivel de dominación, si preferimos dominar o ser dominados, etc.

Por eso muchos roleplay tiran de la dominación: la dominatrix, la entrevista de trabajo, etc. Lo único que necesitas es una ropa que combine la agresividad con la sensualidad, y sacar ese actor/actriz que llevas dentro.


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