Uno de los clásicos de los juguetes sexuales son los vibradores: los hay de una gran variedad de formas, colores… y potencias! Así que cuando vayáis de compras tenéis que tener claro cuál es la máxima vibración que le resulta placentera.

Los vibradores son principalmente un juguete sexual femenino, aunque pueda usarse en algunas zonas masculinas. Y no todas las mujeres disfrutan de las vibraciones, especialmente si son muy potentes. Algunas mujeres tienen su límite muy alto y son capaces de disfrutar con los vibradores de cable (de mayor potencia), mientras que otras sólo aguantan las balas más suavitas.

Evidentemente es algo que se «entrena»: el cuerpo se va acostumbrando a las vibraciones y cada vez es capaz de disfrutar con niveles mayores. Pero como esto no es una carrera, vamos a dejar que eso pase al ritmo natural, sin forzarlo.

Así que el problema está cuando te vas de compras a un sexshop: te enseñan varios vibradores, te dejan tocarlos y sentir su potencia. Y aquí viene la duda: ¿cuánto es mucho? O peor: ¿cuánto es demasiado? Lo más normal es que nuestra única referencia es otro vibrador que hayamos comprado, así que en el primero estáis vendidos!

Un truco que se suele mencionar es ponérselo en la punta de la nariz, dado que es otra zona del cuerpo sensible. Pero evidentemente no tiene que tener la misma sensibilidad, así que vamos a dejarlo como último recurso.

Nuestra recomendación es hacer unas pruebas en casa para tener claro cuál es nuestro límite. Ya comentamos la posibilidad de usar juguetes caseros, y en cuanto a vibraciones tenemos varios objetos por casa que podemos usar como pruebas de nivel de vibración:

  • El móvil (con funda, claro), y además puedes subir y bajar el nivel de vibración
  • El cepillo de dientes eléctrico: más o menos cerca del extremo
  • La batidora (evidentemente la parte de atrás): niveles altos de vibración!

Así que antes de ir de compras hacéis unas cuántas pruebas por casa y tendréis claro el nivel que os es placentero!