En estos últimos días hemos hecho una encuesta entre nuestros lectores sobre el principal limitante de su vida sexual. Cada uno tiene sus problemas, pero al final todos solemos caer en los limitantes clásicos. ¿Te ves reflejado en alguno de ellos?

  Sexo para parejas - limitantes de la vida sexual

Vamos a ver cuáles son los limitantes más habituales, ordenados por orden de votación:

La rutina sexual (34%)

Uno de cada tres votantes estima que la rutina sexual es el principal problema de su sexualidad. No nos sorprende, las parejas tienden a quedarse ancladas en los rituales sexuales. El sexo del noviazgo busca la intimidad, conocer a la posible pareja. En una pareja estable el sexo se convierte en “de mantenimiento” de la relación fácilmente.

Así que una de las claves para mantener el sexo ardiente en la pareja es probar cosas nuevas, y volver a buscar conocer a nuestra pareja: qué le gusta y qué no, sus fantasías, sus filias, etc.

Sexo para parejas - rutina sexual en la pareja

No tener pareja (18%)

Hey, es un claro limitante sexual! Aunque este blog está pensado para parejas estables, muchas de las ideas y propuestas que apuntamos pueden usarse con ligues puntuales. Sin embargo hay que tener en cuenta que otras propuestas requieren de más intimidad para usarse adecuadamente. Por ejemplo los roleplaying o la receta del harén.

Otras ideas requieren vivir juntos, aunque pueden sustituirse fácilmente en el caso de que nos vayamos un fin de semana de viaje con el ligue. Aunque si hemos llegado a ese paso ya podremos decir que es algo más estable, verdad?

 El cansancio (15%)

Una de cada seis personas considera al cansancio diario como el principal enemigo de su vida sexual. Todos hemos pasado por etapas de nuestra vida en la que nuestro cuerpo está demasiado agotado como para interesarse por el sexo, y todo lo que buscamos es descansar un poco. Pero si esta situación se prolonga entonces ya tenemos un problema.

Cuando llegamos a este nivel de cansancio prolongado nos es difícil disfrutar de nuestra relación, tanto a nivel sexual como afectivo. Y la relación se resiente, tanto para nosotros como para nuestra pareja. Es más fácil encontrarse irascible, irrespetuoso, vago…

Aquí la clave está en darnos cuenta de que hemos ido demasiado lejos, y que nuestra pareja nos ayude a ello. Los indicadores son distintos en cada individuo, pero es importante tener unos claros para cada uno. Ejemplos habituales son lo que tardamos en levantarnos después de despertarnos, quedarnos dormidos en cualquier lado, etc. Cuida tus niveles de energía y estarás cuidando tu relación. Y reserva algo de energía para el sexo!

En algunos casos el cansancio puede deberse a alguna enfermedad o carencia, así que si no sabes por qué estás tan cansado últimamente visita a tu médico. Puede que sólo sea necesario un complemento vitamínico, así que no lo retrases.

Sexo para parejas - falta de deseo sexual por cansancio

Las preocupaciones (14%)

En el cuarto puesto tenemos las preocupaciones que nos da la vida: el dinero, el trabajo, los hijos, etc. Cualquier problema puede meterse dentro de nuestra cabeza, distrayéndonos constantemente y consumiendo nuestras energías mentales. Vamos, que cuando llegamos a la cama tenemos la cabeza tan hinchada que no nos podemos concentrar adecuadamente en nuestro deseo sexual. Si en el cansancio el limitante es el cuerpo, aquí el limitante es el cerebro.

Una de las variantes más reconocidas de este problema es la impotencia masculina, aunque también puede darse en el caso de la mujer como simple falta de sexo. De hecho en el caso de la mujer es más difícil darse cuenta del problema, porque al no ser tan evidente suele pasar desapercibido más fácilmente.

En este caso lo primero es darnos cuenta, una vez más con la ayuda de nuestra pareja. Luego podemos recurrir a escapadas y viajes para alejarnos de nuestras fuentes de preocupación. En un entorno distinto podremos volver a disfrutar de nuestra pareja y de su cuerpo sin interferencias.

En algunos casos estas preocupaciones son demasiado fuertes y no desaparecen ni siquiera con estas escapadas. Si es así puede ser necesario algún asesoramiento profesional.

Las discusiones (8%)

La convivencia no es siempre fácil, y las discusiones pueden acabar con la mejor relación sexual. Después de discutir no nos apetece nada ponernos cariñosos, y si no se arregla es algo que puede durar días. Así que hay que afrontarlo, y hay algunas ideas que hay que tener claras:

  • Cada uno tiene su forma de llevar las discusiones, y hay que conocerlas. Hay quien se estresa demasiado y necesita un tiempo a solas para relajarse y poder hablarlo. Otros prefieren discutir cada punto en el momento, manteniendo la cabeza fría. Algunos prefieren olvidar la discusión y se les pasa, mientras que otros tienen que hablarlo o les come por dentro. Decide qué es lo que necesitas tú para arreglar una discusión y díselo claramente a tu pareja
  • Comunicación directa y clara: Cuando hables con tu pareja para arreglarlo intenta mantener la cabeza fría, evita subir el tono, tranquilízate si notas que se te suben las pulsaciones, etc. Es decir, intenta por todos los medios que sea una conversación tranquila y directa
  • Todo lo que dejes sin hablar puede volverse contra ti más tarde. En el momento de la discusión puede parecer más fácil evitar hablarlo, pero puede que eso te lleve a algo mucho peor dentro de un tiempo. A menudo muchas relaciones se rompen por una serie de pequeños detalles sin solucionar, acumulados a lo largo de años.

Algunas relaciones tienen tantas discusiones que se convierte en su dinámica normal. En estos caso puede ser necesario acudir a un consejero, que nos aporte su visión externa objetiva y nos ayude a salir de ese círculo vicioso.

Sexo para parejas - falta de deseo sexual en la pareja

Falta de deseo (6%)

Normalmente la falta de deseo no es el problema, sino el síntoma: el verdadero problema es algo que no hemos percibido y nos está produciendo la falta de deseo. Aquí lo importante es darnos cuenta de que nuestro deseo sexual está desapareciendo cuante antes, para intentar buscar el verdadero problema.

En algunos casos la falta de deseo está producida por problemas orgánicos y de salud. Si no encuentras nada en tu vida que justifique esta falta de deseo sexual puede ser necesario visitar a un médico.

 

Los celos (5%)

Si eres celoso/a puedes obsesionarte con la preocupación de que tu pareja esté más interesado/a en otra persona, hasta el punto de ser incapaz de disfrutar de su compañía. Aquí lo importante es saber si la situación está justificada o no, es decir si nuestros celos tienen una base real o tenemos una visión corrupta de la realidad. Desgraciadamente es muy difícil que podamos hacer esta diferenciación de forma objetiva nosotros mismos, así que lo primero es asumir que tenemos un problema y pedir apoyo externo: familia, amigos, profesional, etc.

Si los celos están justificados el siguiente paso es la comunicación: nuestra pareja tiene que saber cuánto daño nos hace. Y a partir de ahí decidir cómo queremos vivir.

En el caso de que los celos sean patológicos hay que acudir a un profesional: los celos patológicos son algo extremadamente autodestructivo, y hay que encontrar controlarlos para poder ser felices en la vida.

 

Salud (1%)

Los problemas de salud que afectan a la vida sexual pueden ser variados, aunque las disfunciones sexuales son los más conocidos: impotencia, vaginismo, etc. Otro caso habitual son las enfermedades de transmisión sexual, y por supuesto puede haber condiciones generales de salud que afecten a la capacidad sexual, como por ejemplo debidos a medicación o consumo de drogas.

En estos casos es siempre necesaria la consulta a un profesional. Algunos problemas son resolubles con relativa facilidad, mientras que en otros casos se pueden paliar sus efectos negativos.

Sexo para parejas - limitante de deseo sexual

En resumen, lo primero para resolver una situación de falta de deseo sexual es darnos cuenta del problema. Si no nos hemos dado cuenta nosotros mismos puede ser que nuestra pareja tenga que ayudarnos. Aquí es importante evitar las confrontaciones y las culpas, por muy frustrados que estemos. Sólo identificando el problema, por pequeño que sea, se pueden plantear los pasos para resolverlo.

Categorías: ChácharaRutina

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